Una Obra Que Se Eleva Sobre Un Jardín

La localización del proyecto abre la posibilidad de tejer nuevas conexiones urbanas y de fortalecer la cohesión social en el territorio. El predio, emplazado sobre la calle 24 en la UPL 32 Teusaquillo (Centro Ampliado), se inserta entre corredores urbanos claves del Sistema Distrital de Parques y Escenarios Públicos de Bogotá, lo que le otorga la capacidad de proyectarse como un verdadero

proyecto de ciudad. En este contexto, el edificio se concibe no solo como sede administrativa, sino como un espacio de encuentro capaz de articular lo natural con lo construido, lo público con lo institucional. Bajo el concepto de Huella Mínima, la propuesta se organiza en dos bloques que, aunque independientes en su funcionamiento, se unifican a través de una envolvente tipo velo. Este gesto otorga al conjunto una imagen de equilibrio, fortaleza e igualdad, reafirmando la identidad de una sola institución. La articulación entre ambos bloques se materializa estratégicamente en el basamento inferior y en la terraza-jardín superior, concebidos como lugares de convergencia y encuentro.

A nivel urbano, la intervención se resuelve con una huella mínima, liberando el primer nivel para dar continuidad a los parques y equipamientos circundantes. El edificio se emplaza mirando sus caras largas hacia los parques existentes, buscando los paisajes lejanos, El paisaje que calma y aporta al bienestar de funcionarios y visitantes. Así mismo se apoya sobre dos taludes verdes que conforman un gran parque y una plaza activa, inclusiva y democrática, donde el peatón es protagonista. Así, la arquitectura flota, liberando el suelo y otorgando al espacio público el máximo protagonismo.

Estrategia Arquitectónica

El proyecto se concibe como un elemento escultórico, como una pieza solida que parece flotar sobre un parque. A través de un envolvente piel-velo deja pasar la luz y se transforma en un referente, evocando la transparencia y la claridad que la justicia debe aportar a la sociedad. Esta condición no solo le otorga un carácter firme y monumental, sino también una dimensión conceptual y profundamente cívica: el edificio se abre a la ciudad y se convierte en un signo de confianza y esperanza colectiva como un faro que guía las penumbras de la oscuridad.

En su despliegue vertical, el edificio encarna la tensión entre lo ligero y lo monumental. Una piel-velo abraza los dos bloques, dejando entrever fragmentos de lo que ocurre en su interior: lo público y lo privado, lo visible y lo velado, se entrelazan como metáfora de la justicia misma. Durante el día, esta piel regula la luz y la sombra; en la noche, la envolvente piel-velo convierte al edificio en un resplandor urbano, un signo de claridad en medio de la penumbra.

En su conjunto, la propuesta reconoce que la historia reciente de Colombia ha estado marcada por la necesidad de construir instituciones sólidas y equitativas. El Centro de Justicia se proyecta entonces no solo como un edificio público, sino como una infraestructura cívica de gran carga simbólica, social y cultural, capaz de articular ciudad, generar identidad y representar una imagen de unidad hacia una justicia más abierta, inclusiva y cercana al ciudadano.

COMPETICIÓN
3 PUESTO

CLIENTE
SCA – Bogotá

ARQUITECTOS
Robert Hoyos G. – Jorge Gaviria -Gabirel Martínez

EQUIPO DE TRABAJO
Natalia García, Liliana Lozano, Carlos López, Danile Arenas, Alvaro Vargas-

ARQUITECTO CORDINADOR
Julian Zapata – Laura  Molina

Diseño Interior
Maria Angelica Chica

EQUIPO DE TRABAJO
Natalia García, Liliana Lozano, Carlos Lopéz, Danile Arenas, Alvaro Vargas.

Visualización
3.6 render studio – Daniel Arenas

TIPO
Institucional